El objetivo de estas jornadas es poder entablar un diálogo franco y veraz con aquellos sectores que históricamente no han estado ligados a este tipo de instancias, por medio de charlas informativas y participativas con información clara, precisa y concisa sobre beneficios en salud, programas, campañas sanitarias e inversiones ejecutadas, entre otros.Salud Contigo, se transforma en instancias validadas por la propia comunidad en cuanto dialogar abiertamente en torno al tema Salud.
Fundamentos
Equidad: Más allá de las definiciones de escritorio, por impecables que resulten desde un punto de vista técnico, la adecuación de nuestros criterios generales y de nuestros procedimientos definidos a necesidades efectivas de las personas y a la realidad de los diferentes territorios exige un contacto directo con las personas, sus inquietudes y necesidades.
Es frecuente en el diálogo directo con nuestros usuarios y con la comunidad identificar particularidades que hacen inviable un cierto modo de funcionamiento o encontrarse con ideas que localmente incrementan no sólo la satisfacción de las personas a quienes servimos, sino incluso el impacto efectivo de nuestra labor.
Equidad no es dar a todos por igual, sino ser capaz de asegurar acceso y calidad a todos, lo que a menudo involucra, precisamente, hacer diferencias, hacer adecuaciones y la relevancia de éstas suele identificarse sólo en la relación directa con los potenciales beneficiarios. Eso es poner al centro a nuestros usuarios.
Protección Social: La vida de las personas no se modifica por la constitución de sistemas o coordinaciones de políticas públicas, sino por beneficios directos que emanan de ellas.
Al hablar de la constitución de un Sistema de Protección Social que acoja y acompañe a las personas a lo largo de su vida no nos basta con instalar los dispositivos pertinentes, sino que se requiere que las personas los identifiquen claramente y puedan, a partir de ello, no solo saberse protegidas, sino que sentirse protegidas.
Transmitir efectivamente esa sensación supera con creces las capacidades de cualquier campaña comunicacional, sobre todo cuando no existe tampoco un interés mediático de contribuir a su generación.
Entregar seguridad a las personas surge más bien de una experiencia, de la identificación de una actitud y un comportamiento de parte de los encargados de proveer los servicios, de identificar en el gestor público una preocupación efectiva por dar una respuesta que no sólo respeta normas positivas, sino que se dirige efectivamente a cuidar y a acompañar a cada uno.
En el contexto de un diálogo franco y directo, es más posible transmitir seguridad, existen mejores condiciones para explicar y convocar, dando cuenta de la complejidad de nuestras acciones y del esfuerzo que existe en cada avance logrado para la población.
Participación Social: Fortalecer el sentido de pertenencia de los individuos y de las comunidades, fomentar la cohesión social y respetar los derechos de los ciudadanos a influir en las políticas públicas trasciende con creces la constitución de espacios formales para la acción de la sociedad organizada.
Personas que no forman parte de los grupos con los que habitualmente trabajamos; individuos que no se comprometen con el conjunto de nuestras temáticas, sino que tienen inquietudes particulares y específicas; ciudadanos que se expresan críticamente a partir de la experiencia personal o familiar poseen también voces valiosas para la generación de políticas públicas pertinentes y efectivas.
Hacer los esfuerzos para alcanzar a estas personas con nuestras ideas, recogiendo además sus opiniones forma parte del concepto de gobierno ciudadano que nos inspira.
Dar la cara: Cada uno de nosotros, desde su rol directivo debe responder a diversas demandas técnicas y administrativas, a altas exigencias de excelencia profesional y compromiso con la labor desempeñada.
Sin embargo, en ocasiones aquello nos impide darnos cuenta de nuestros errores, nos convoca a evadir la tarea inherente del rol directivo que es no sólo hacerlo bien desde una perspectiva funcionaria, sino que –sobre todo- responder a la sensibilidad de nuestros usuarios y beneficiarios (habitualmente, la sociedad en su conjunto) con energía en la defensa concreta de lo que hacemos, con humildad en el reconocimiento de que la situación a veces no es la óptima y con grados significativos de pedagogía en el ejercicio responsable de los derechos, que involucra no sólo la exigencia hacia la provisión de servicios, sino que también el compromiso de los ciudadanos a responder al ordenamiento que para ellos se ha generado.
Sin lugar a dudas, el ejercicio sostenido de diálogos directos y abiertos con la comunidad plantea exigencias sustantivas en términos de ser receptivo a la crítica respetuosa y gentil en la corrección de los errores, pero nos nutre también de elementos no habituales para la autoevaluación y, la más de las veces, nos genera reconocimientos sociales que fortalecen también nuestra mirada, nuestro trabajo y nuestra mística.
Cambio cultural: Nuestra apuesta por una ciudadanía que cuenta con derechos exigibles y los ejerce responsablemente, nuestros esfuerzos por convencer a las personas de que tienen un rol fundamental en la construcción de su propia salud, nuestra convicción en los beneficios de la prevención de la enfermedad se relacionan con cambios culturales significativos, no sólo en la relación del sistema de salud con sus usuarios o de los directivos públicos con la ciudadanía, sino que en el conjunto de las dimensiones de la vida de las personas.
La magnitud de las tareas que nos permitirían cumplir con los objetivos sanitarios que nos fijamos para la década demandan mucha conversación y diálogo, transformando lo impositivo y prescriptivo en confianza y convicción por parte de las personas en nuestro mensaje.
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